
Si no has estado completamente desconectada del mundo, probablemente te hayas enterado de que Rosalía ha sacado un nuevo disco. En una entrevista con Broncano, la escuché decir —no con estas palabras exactas— que en esta época postmoderna, en la que todo parece relativo, se vuelve cada vez más difícil distinguir lo verdadero de lo falso, la imagen real de la hecha con inteligencia artificial. En ese contexto, creer en algo, tener convicciones o incluso fe puede entenderse como un acto profundamente necesario y transformador.
Al oírla, algo se movió dentro de mí. No puedo evitar pensar en cómo la imaginería religiosa se utiliza a menudo para captar atención y generar conversación. Percibo una ambigüedad deliberada: un gesto que parece dialogar con distintas tradiciones y que, al mismo tiempo, se inserta con naturalidad en una estrategia de marketing muy contemporánea. Esa mezcla invita a hablar de ella, a interpretarla, a posicionarse. Aun así, más allá de las capas simbólicas y del ruido que generan, hay una idea que sí resuena conmigo: la necesidad de creer en algo.
Porque, si todo es relativo…
¿Cómo vivir en un mundo donde no sabemos diferenciar qué es verdadero y qué falso?
¿En base a qué tomar decisiones?
¿Cómo distinguir la verdad o el bien… si todos los mensajes pueden ser a la vez verdaderos o falsos?
Sinceramente no creo que todos los mensajes puedan ser a la vez verdaderos o falsos. Hay cosas más acertadas, más ciertas, hay piezas que encajan, conocimientos comprobados. Hay buenas decisiones, caminos más cortos, medicación que alivia. Hay relaciones que te salvan, olores que te transportan, sonrisas que te emocionan. Hay momentos que se te quedan grabados para siempre.
También hay una brújula interior, un bien común, una necesidad latente, un sentir, un entiendo que prefiero estar opción.
En estas fechas vacacionales, a este lado del mundo, se habla mucho de las creencias. Creer en papá noel, en los reyes magos, en jesús, en dios, en la familia, en la suerte. Es una época donde, de repente, se pone encima de la mesa una mezcla rara de comidas, reuniones, religiones, leyendas, tradiciones. Y hablamos de creer o no creer, más que en todo el año. Qué curioso ¿verdad?
A primera vista diríamos que como sociedad nos hemos vuelto unas drescreídas, “ya nadie cree en nada”. Sin embargo, paradójicamente, todo el tiempo oigo:
– “Creo que esto es así”
– “Pues yo no lo creo, creo que es asá”
Sí que creemos en cosas. Creemos y mucho en nuestras opiniones, incluso creemos que siempre son ciertas. Diría que somos una sociedad que le da muchísimo valor a la opinión. La opinión como forma de comunicarse. La opinión como certeza, religión, certidumbre. Pero, ¿en base a qué opinamos?
La opinión se basa en todo nuestro repertorio de aprendizaje. En nuestros conocimientos, en nuestra experiencia, historia personal… pero sobre todo se fundamenta en LOS VALORES. Cada vez que opinamos estamos dejando ver nuestros valores.
¿Sabes lo que son? Nosotras en terapia, solemos hablar bastante de ellos.
No nos engañemos, la religión durante un tiempo largo, dictaminaba en qué creer. Me crié literalmente delante de una iglesia. Dentro de esa cultura se me transmitieron unos valores. Sinceramente, aunque no soy creyente en la actualidad, algunos de ellos fueron muy interesantes para mi desarrollo como persona. Valores relacionados con la ayuda al más vulnerable, compartir, ser solidario, no hacer daño al prójimo. Creo, incluso, que como generación estamos un poco atravesados por la influencia de esos valores. Sin embargo, las nuevas generaciones de nativos digitales, están siendo sociabilizados en base a nuevos agentes de influencia, a través del nuevo escenario digital, muchos de ellos con ideologías incluso antidemocráticas. ¿Somos conscientes de qué valores se les está transmitiendo?
Déjame preguntarte, y tú, ¿en qué crees?
¿qué valores están dejando entrever tus opiniones?
¿crees que cualquier cosa es opinable?
En esta época de vacaciones y festividades…
¿Qué creencias tuyas se confrontan con las creencias predominantes de las fiestas navideñas?
Y al contrario, ¿qué creencias tuyas resuenan y vibran sincronizadas?

Este artículo ha salido de un corazón y una mente humanos. Nada de lo que publicamos en este blog lo escribe una IA, porque creemos que decir sincero y auténtico es la mejor forma de compartirnos. En concreto, este artículo ha sido escrito por nuestra compañera Aida.
Aida Díaz González, equipo de Psicología en Armonía.